lunes, 19 de octubre de 2009

Cotidiano

Con menos gracia que un camino de hormigas. El sendero es largo, pero ya no hay que pensar. Saben lo que viene, que baldosa sigue, cual es la que está floja.
Ahora. Aquí y ahora, ¿quien sos? Sos rutina, sos dinero, un manojo de miedos y planes.
Una vez alguien decidió que al abrir los ojos te toca el café con leche. Otro dijo que cuando nada hace sombra en el mundo, tendrás hambre. Otro (o tal vez el mismo) que hay algo llamado tarde y algo llamado “tomar el té”, y el cuarto que cuando cae el sol, deberás sentarte a la mesa, con quien sea que sea tu familia, a poner cierta cara y hablar de ciertas cosas.
Alguien creyó necesario instalar que para conseguir alimento y techo, haya que hacer un esfuerzo.
Y ahí estamos, esforzándonos. Para ser mejores ciudadanos, mejores profesionales. Esforzándonos para ser apasionados. Hasta para amar.
Mañana te vas a despertar cansado, y el café va a tener gusto a nada. En la calle te van a pedir monedas, y si las das o no ya es lo mismo. La cajera va a tener mala cara, si el sol brilla que importa. Si estas solo, que importa. Si alguien te quiere…

Mirar al costado y ver gente con poros, gente con aire, gente que llora y se ríe llorando, gente que abraza, gente que besa. Ahí está tu mundo. Del resto, que se ocupe “dios”, si quiere.

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