jueves, 29 de julio de 2010

pensamientos

el hilo se va perdiendo y yo me pierdo con el hilo un solo comentario de alguien que signifique algo puede cambiar totalmente mi manera de soñar esta noche con historias viejas o nuevas o con bocas lastimadas y ojos inyectados y espejos como ojos cuando miras fijo al otro y sentís que lo demás va desapareciendo de a poco de a poco poquito ito y llueve afuera y la cama es un iman y no nos duele la garganta cuando nos miramos a los ojos duele cuando no sabes mirar entonces cerras los ojos y solo besas y te contagias virus y al otro día no podes tragar porque no pudiste tragarte lo que el otro quería decirte en silencio y todo eso cuando llueve llueve y llueve para todos igual el pobre se mojo pero el rico también es inevitable sonreír a la ventana cerrada una tarde de lluvia pero dejo de sonreír de repente y me acuerdo de la gente que la pasa tan mal cuando llueve y que tienen que escaparle a la lluvia refugiándose en techos chiquitos y muriéndose de frío con las casas si es que tienen destruidas e inundadas y ya la mirada del otro y el beso y la película y la cama y la ventana cerrada no importan mas y hay alguien que te va a llamar bajonero pero que me importa lo que importa es esa gente y el amazonas y las guerras y los niños que quedan niños y las madres que quedan madres y los muertos que quedan muertos pero ahí esta ese alguien que te mira con ternura y desapareció el amazonas y la guerra y ahora solo querés un beso con gusto a café con leche pero afuera sigue lloviendo y ya no sabes si alegrarte o angustiarte o si se pueden hacer ambas cosas ni sabes si compartirlo porque tal vez la opinión del otro te decepcionaría y no querés que te decepcionen entonces mejor ni me entero que piensa el otro de mi ni del amazonas ni de la guerra

viernes, 2 de julio de 2010

Media hora de siesta

Juli y yo habíamos vuelto a la isla del sol. Pero no era la isla del sol, era una isla caribeña y ricachona. Cami, Anita y otra amiga de ellas llegaban unas horas después y nos las encontrábamos (de casualidad, no estábamos viajando con ellas). Las casitas que había para parar eran de madera y algunas paredes estaban y otras no. Las puertas eran de caña y estaban suspendidas, ahí no había paredes. Cuando habíamos recién llegado, a Juli y a mi se nos había caído la puerta abajo. Caía enroscandose sobre sí misma. A Cami, Ani y la amiga las ponían en 3 habitaciones distintas porque no había lugar, y en la de Cami, pasaba lo mismo con la puerta. Ella se enojaba y decía que se lo arreglaran ya, que mirá si a la noche se le caía en la cabeza.
A todo esto, fui a pedir ayuda a un encargado. Entonces me mandaron a Tevez. Me explicó que con el mar tan cerca a veces las puertas se caen, y arregló la puerta de Cami. Yo me fui pensando "que raaaro che, Tevez acá, con toda la plata que gana! y encima ahora es el mundial!".
En otras cabañitas sin paredes había una señora gorda con maya de leopardo que tomaba sol sobre un montículo de agua. En verdad tomaba sombra, techo había. El montículo de agua no tenía sostén, vencía totalmente la ley de gravedad. De repente un señor canoso y vestido así nomás, viene con su heladerita y dice "Señoras, les puedo ofrecer un buen champagne?" y las señoras (las que estaban abajo y la del montículo de agua) se ponen como locas. Era dificil pasarle la botella a la señora porque rodaba por el agua y caía al suelo, hasta que lo lograron. El vendedor les explicaba las propiedades de cada champagne.
Yo me iba a caminar y encontraba una señora que parecía travesti. Pero era mujer. Tenía un gran pelo rubio y mucho maquillaje. En sus rulos en la parte más cercana a la cara tenía como circulitos de colores teñidos. Y estaba cocinando pancitos muy parecidos a su pelo, todos de colores, como de circulitos de colores uno pegado al lado del otro. La miro, le sonrío y me regala dos pancitos, uno era verde.
En eso escucho a una señora que venía a comprar los pancitos que dice que la ruta a Vancouver ya estaba liberada de nieve y que se podía ir.
Me voy a sentar a la mesa y me encuentro con mi prima Gabi. Nos abrazamos y le pregunto con quien había viajado. Me cuenta que sola, que se sacó un pasaje a Bolivia sola, y que no sabe tampoco como va a seguir su viaje, que no hay nada planeado. El espacio cambia y parecíamos estar en un bar de buenos aires a la noche tarde. Yo le cuento que con Juli tenemos dos opciones: o ir a Vancouver porque Juli tiene familia ahí, que total "es acá nomás", y después bajar desde México hasta Perú y hacer el Machu Pichu. Y la otra era ir subiendo hasta México desde Bolivia, y si llegábamos ir a Vancouver al final. Yo la invitaba a hacer el viaje con nosotras y ella aceptaba, y nos ibamos las dos de ahí, la playa volvía a ser la playa.

domingo, 27 de junio de 2010

De a poquito me voy acordando que querer más que el otro, sentir más, jugársela más, no es de pelotudo. Es de capo :)

jueves, 24 de junio de 2010

Hay 3 caminos. O que vaya todo bien, o que no pase nada más, o que termine todo mal. No, pará, creo que hay más caminos. Porque puede ser que yo de repente no quiera, ¿no? ¿puede ser? también puede ser que me salga un laburo imperdible en el exterior. Puede ser que la predicción maya sea finalmente apocalíptica y que entonces nunca llegue a tener hijos. Puede ser que se acabe el agua y seleccionen una parte de la población para viajar a otro planeta buscando condiciones aptas para la vida. Y que yo viaje y vos no, o que vos viajes y yo no.
También puede ser que nos casemos y tengamos 3 hijitos preciosos. O, que lleguemos a odiarnos. O a no tener nunca un sentimiento hacia el otro, eso seria terrible (y ¿por qué? si nunca tengo un sentimiento hacia alguien, ni me daría cuenta, ¡eso no seria terrible! ¡terrible seria el odio!)
O puede ser que la próxima vez que te cruce en la calle ni sepa quién sos. Puede ser que nos miremos con pena. Con nostalgia. Sonriamos y sigamos caminando.
Puede ser que nunca más nos veamos las caras.
Puede ser que tengamos mucha piel, o que sea una terrible decepción dormir juntos.
Puede ser que caiga un meteorito mañana. Que la tierra empiece a girar para el otro lado y salgamos todos disparados. ¡Hasta puede que haya justicia! ¡Mirá lo que te digo!

lunes, 21 de junio de 2010

No me olvidé aún.
No me olvidé de esa montaña,
ese pedacito de tierra sobre el que nos paramos,
no me olvidé de la manteca de cacao que se me derretía en la boca,
no me olvidé de las narices rojas,
de la respiración cortada,
de nuestros dedos.

No me olvidé de la sonrisa de niño ni de la música.
No me olvidé aún del silencio.
No me olvidé del encaje,
las teorías y los objetos livianos.

No me olvidé de las fotos.
No me olvidé de ese llamado
de esa palabra escrita
de ese ojo enorme.

No me olvidé

domingo, 16 de mayo de 2010

Bastan unas pocas palabras para recorrerme entera.
Juro que puedo callar antes que llegue la noche. Juro que si no puedo hacerlo, estaré esperando que me calles.
Las frases hechas que anudaron este pasado, esta yo tan transparente, este vos, tanto misterio.
Es contradicción decir todo y que todo sea mentira. Voy por decir poco de esta verdad que me inunda. Te espero. Prometo, esta vez, intentar mostrarte mi verdad.

lunes, 26 de abril de 2010

Amor

Me sorprendiste. Miraba a mi alrededor y escuchaba historias hermosas, terribles, pero nunca te hubiera esperado.
Me pusiste la piel de gallina, me hiciste correr la mirada primero. Me despeiné toda, me desordené, crecí, creciste en mi. No, no creciste en mi, naciste crecido, enorme.
Saltamos, escuchamos música, nos reímos mucho, hasta que pude mirarte un día, y te hablé. Casi que te canté, porque fue lo más dulce que podría haberte dicho, y dejé que me llevaras entera... no te animaste. Amor, no te animaste. La vida pasó y tenés una cara tan distinta ahora. No te animaste. Y no fuiste más amor. Aunque lo habías sido, y cuánto lo habías sido, no te das una idea.

Cuando volviste tenías el pelo más corto, estabas más alto, y pensé que eras vos de nuevo, y me puse tan feliz. Estallaba, me quedé sorda en unos pocos días. Qué más daba, no veía razones para no entregarme. Me diste vuelta como un guante, me ensuciaste y me quedé sola. Con tu cabeza al lado de la mía en la almohada, sola. Tarde mucho tiempo en descubrir que las razones que sí tenía para no entregarme no eran tuyas. Simplemente porque no eras vos. Nunca habías vuelto en verdad. Me confundí. Y agradecí al universo el haberme dado cuenta "a tiempo" (hay marcas que nunca se borran). Por suerte yo seguía siendo yo.

No pasó mucho tiempo. Me agarraste la mano tan fuerte. Ahora eras vos, amor, el que quería más. Y yo creía que eso me dejaba a mí con ventaja, que es superior el que quiere menos, el que siente menos. Que error. Que lástima no haber querido más, pero no vale la pena lamentarse. Sé que no quería, y llegó un día que no lo negué más. Pero gracias. Gracias desde acá hasta el último día, gracias. Por la mano, la palabra, la mirada, llenas de un amor que no sentí.
Otra ilusión más, otra confusión. Pero esta vez, hermosa.

No tomaste forma por un rato. No quise buscarte, seguía siendo yo, y yo no buscaba, encontraba. Amaba jactarme de eso.

Y encontré. Llegaste casi igualito a cuando naciste. Sólo que yo ya era más grande, y eso siempre debería ser positivo. Esta vez no tanto.
Me miraste, me agarraste, me llevaste, me bailaste, me desnudaste, me reí, te reíste, nos reímos todos los días, y mantuvimos el silencio. En verdad, tu silencio se transformó en el mío. Creí lo mejor que calláramos juntos, no vaya a ser que te agobie con palabras, amor. Palabras de amor.
Un día como cualquier otro me dejaste en la calle con frío, diste vuelta la esquina, y desapareciste de mi vista. Te quedaste ahí a la vuelta, amor. Asustado de tenerme, asustado de perderme. Lloraste, sé que lloraste por los dos. Nunca volviste porque nunca te fuiste. Pero los besos no se dan con la boca cerrada. Ya no fui yo. Fui un nudo que empezó a crecer el día que doblaste la esquina. Lo soy.

Estás ahí, amor?

jueves, 8 de abril de 2010

Me veo siendo feliz dentro de mi complejidad, pero la práctica es otra cosa. Quien quisiera ser simple y feliz? Yo no. Ser intensa y ser rígida son discernibles, pero es difícil cuando te nace tan de adentro que por más esquema perfecto para la conversación perfecta, para la seducción perfecta, para la reconciliación perfecta, se va al carajo apenas empezás a hablar. Y vienen los argumentos, la moral, la dureza, la inflexibilidad, etc. y después el arrepentimiento, que ya a esta altura debería ser una palabra olvidada, si no prohibida.
Nunca voy a olvidarme del día que salí de mi casa y tomé tan firmemente una decisión y me convencí tanto de que iba a poder, que pude.
Intento recordarlo cada vez que salgo y siento que la cabeza puede explotarme en cualquier momento y que no puedo parar de traspirar y me tiembla el pulso. Intento recordarlo por más dificil que sea, porque hay que creersela un poquito en la vida. No tanto como en el escenario... o tal vez si.
Porque si no te la crees no podés cambiar y a veces hay que cambiar. Cambiarte a vos o cambiar el rumbo de las cosas, apoderarte un ratito de la situación y dejarla tal cual la querés, hasta que se desarme de nuevo, pero nunca nunca nunca te vas a olvidar de ese momentito.
Como admitir que no estas completo, admitir que necesitás mucho más, el doble.
Que a veces no sabés y que te sorprendés de que no sabés, y eso te gusta.
A mi me encanta. Y prometo demostrarlo.