lunes, 26 de abril de 2010

Amor

Me sorprendiste. Miraba a mi alrededor y escuchaba historias hermosas, terribles, pero nunca te hubiera esperado.
Me pusiste la piel de gallina, me hiciste correr la mirada primero. Me despeiné toda, me desordené, crecí, creciste en mi. No, no creciste en mi, naciste crecido, enorme.
Saltamos, escuchamos música, nos reímos mucho, hasta que pude mirarte un día, y te hablé. Casi que te canté, porque fue lo más dulce que podría haberte dicho, y dejé que me llevaras entera... no te animaste. Amor, no te animaste. La vida pasó y tenés una cara tan distinta ahora. No te animaste. Y no fuiste más amor. Aunque lo habías sido, y cuánto lo habías sido, no te das una idea.

Cuando volviste tenías el pelo más corto, estabas más alto, y pensé que eras vos de nuevo, y me puse tan feliz. Estallaba, me quedé sorda en unos pocos días. Qué más daba, no veía razones para no entregarme. Me diste vuelta como un guante, me ensuciaste y me quedé sola. Con tu cabeza al lado de la mía en la almohada, sola. Tarde mucho tiempo en descubrir que las razones que sí tenía para no entregarme no eran tuyas. Simplemente porque no eras vos. Nunca habías vuelto en verdad. Me confundí. Y agradecí al universo el haberme dado cuenta "a tiempo" (hay marcas que nunca se borran). Por suerte yo seguía siendo yo.

No pasó mucho tiempo. Me agarraste la mano tan fuerte. Ahora eras vos, amor, el que quería más. Y yo creía que eso me dejaba a mí con ventaja, que es superior el que quiere menos, el que siente menos. Que error. Que lástima no haber querido más, pero no vale la pena lamentarse. Sé que no quería, y llegó un día que no lo negué más. Pero gracias. Gracias desde acá hasta el último día, gracias. Por la mano, la palabra, la mirada, llenas de un amor que no sentí.
Otra ilusión más, otra confusión. Pero esta vez, hermosa.

No tomaste forma por un rato. No quise buscarte, seguía siendo yo, y yo no buscaba, encontraba. Amaba jactarme de eso.

Y encontré. Llegaste casi igualito a cuando naciste. Sólo que yo ya era más grande, y eso siempre debería ser positivo. Esta vez no tanto.
Me miraste, me agarraste, me llevaste, me bailaste, me desnudaste, me reí, te reíste, nos reímos todos los días, y mantuvimos el silencio. En verdad, tu silencio se transformó en el mío. Creí lo mejor que calláramos juntos, no vaya a ser que te agobie con palabras, amor. Palabras de amor.
Un día como cualquier otro me dejaste en la calle con frío, diste vuelta la esquina, y desapareciste de mi vista. Te quedaste ahí a la vuelta, amor. Asustado de tenerme, asustado de perderme. Lloraste, sé que lloraste por los dos. Nunca volviste porque nunca te fuiste. Pero los besos no se dan con la boca cerrada. Ya no fui yo. Fui un nudo que empezó a crecer el día que doblaste la esquina. Lo soy.

Estás ahí, amor?

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